Tratado de París: Cómo EEUU se hizo de Guantánamo, Filipinas, Puerto Rico.

El artículo de José Manzaneda, y video RT, que adjunto, trata sobre Cuba y específicamente sobre Guantánamo. Enfatiza cómo la prensa decadente, de la que El País, es uno de sus mejores representantes, tergiversa la realidad y distorsiona la información para mentir y confundir. La nota mía resume el sentido mesiánico y opresor, al propio tiempo que geoestratégico, del Tratado de París que EEUU impuso a España para hacerse de Cuba,  Puerto Rico,  las islas en las Indias Occidentales, la Isla de Guam en el Archipiélago de las Marianas y de Filipinas. Precisa lo hecho y dicho por algunos de los actores importantes de la historia invasora y genocida de EEUU sobre Filipinas y rescata el nombre de uno de los líderes de su resistencia independentista.

 

Source: VIDEO / La historia de la Base de Guantánamo escrita por… sus ocupantes

La nota mía:

“La isla se americanizará gradualmente”. Ciento quince años después, la frase del médico y militar republicano estadounidense, Leonard Wood, vuelve a cobrar actualidad. Esto, gracias a “los Gorbachov cubanos” que, tras sesenta años de resistencia, al enemigo común de la humanidad, han abierto las puertas de la isla a los invasores de hace117 años cuando ocuparon Cuba en mérito al Tratado de París. Este Tratado, firmado entre los representantes de Estados Unidos y España sin la presencia de ningún representante cubano ni de las otras islas, selló la apropiación de La Base Naval de Guantánamo establecida por EEUU en 1898 durante su guerra con España por las posesiones que esta monarquía tenía en el Caribe. Selló, igualmente, la anexión de Puerto Rico y Filipinas.

Leonard Wood, no sólo escribió esa frase. Fue Gobernador de Cuba entre 1889-1902. Luego pasó a Filipinas. Aquí tuvo “destacada” participación en el genocidio filipino (más de un millón para una población cercana a 9 millones) entre 1902-1906, y en las masacres de musulmanes en la provincia Mora donde era gobernador.

Todo esto en el contexto de la insurrección libertaria de los filipinos (1899-1906), en contra del Tratado de París y la anexión de su país por EEUU a cambio de 20 millones de dólares. Dinero destinado a la monarquía entonces representada por la Reyna Regente María Cristina de España, madre de Alfonso XIII, abuelo del corrupto rey Juan Carlos I y bisabuelo del actual monarca español.

Wood, volvió a Filipinas como Gobernador General entre 1921-27 y se “destacó”, una vez más, por su crueldad. El gobierno estadounidense lo condecoró con Medalla de Honor y por Servicios Distinguidos al Ejército.

Respecto de la apropiación de Filipinas por los EEUU, resulta ilustrativo recordar lo que el republicano William Mckinley, cristiano de la secta metodista, y por entonces su presidente, dijera para justificar la anexión:

“Yo caminaba por la Casa Blanca, noche tras noche, hasta medianoche; y no siento vergüenza al reconocer que más de una noche he caído de rodillas y he suplicado luz y guía al Dios Todopoderoso. Y una noche, tarde, recibí Su orientación, no sé cómo, pero la recibí: no debemos devolver las Filipinas a España, lo que sería cobarde y deshonroso… no debemos dejárselas a los filipinos, que no están preparados para auto-gobernarse y pronto sufrirían peor desorden y anarquía que en tiempos de España… no tenemos más alternativa que recoger a todos los filipinos y educarlos y elevarlos y civilizarlos y cristianizarlos, y por la gracia de Dios hacer todo lo que podamos por ellos, como prójimos por quienes Cristo también murió. Y entonces, volví a la cama y dormí profundamente, y a la mañana siguiente mandé llamar al ingeniero jefe del Departamento de Guerra (nuestro creador de mapas) y le dije que pusiera a las Filipinas en el mapa de los Estados Unidos, y allí están, y allí quedarán mientras yo sea presidente”.

En contraste, el líder de la resistencia independentista filipina Macario Sakay, que  fue masacrado junto a sus más cercanos colaboradores el 17 de setiembre de 1907, cuando apenas tenía 36 años, diría:

“La muerte nos llegará a todos tarde o temprano, así que me presentaré con calma ante el Señor Todopoderoso. Pero quiero decirles que no somos bandidos ni ladrones, como nos han acusado los americanos, sino miembros de la fuerza revolucionaria que defendió a nuestra madre patria, las Filipinas. ¡Larga vida a la democracia y ojalá nuestra independencia renazca en el futuro! ¡Larga vida a las Filipinas! (rr)

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Acerca de alizorojo

sociólogo y educador peruano. Posdoctorado en Filosofía, política e historia de las ideas.
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