Nazi-sionismo ayer y hoy (VIDEO)

El artículo que adjunto da cuenta de un capítulo más de la nueva temporada del llamado “holocausto” montado por la masonería judeo cristiana contra los judíos (rusos, polacos, alemanes, españoles y demás), los gitanos y los obreros de los países de la Unión Soviética, debería igualmente desclasificarse todo lo hecho por la CIA-DINA durante la dictadura del fantoche Pinochet. Así podría establecerse la estrecha conexión que a través de la historia tienen no sólo las dos guerras mundiales impulsadas por esa masonería, sino todo el terror de las dictaduras militares y civiles en el mundo y particularmente en América latina. Desde la llamada “Independencia” del S XIX hasta nuestros días. Pero de lo que se trata es de volver a la historia no para esclarecerla sino para ocultarla en nombre de los elegidos por “Dios” y su “destino manifiesto”. Entérese.

 

Origen: Desclasifican planes nazis, que habrían podido cambiar la historia del mundo (VIDEO)

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Putin: Rusia responderá a la OTAN y su escudo antimisiles

La respuesta rusa será eficaz, pero ‘mucho más barata’, y ayudará a mantener el ‘equilibrio estratégico’, aseveró el presidente ruso.

Origen: Putin promete una ‘respuesta adecuada’ de Rusia a las acciones de la OTAN y el escudo antimisiles

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Filipinas: El objetivo es China

A Duterte se le cae la careta

Cuando se produjo el primer ataque de los mercenarios de la alianza sionista euro-estadounidense-israelí-saudí contra Marawi dije que se trataría de una acción orientada a poner en su sitio a Duterte por su “retórica” contra su amo estadounidense y su “decisión” de comprarle armas a Rusia. (Resultaba sintomático que el ataque se produjera el mismo día que el gobernante filipino visitaba Rusia).

Dejé dicho, además, que era temprano para emitir un juicio más preciso y que no había que descartar “sorpresas”. Una de estas se acaba de producir. EEUU ha “decidido” participar en la contraofensiva filipina contra el brazo armado del Daesh que opera en el país “rosa” del sudeste asiático. Se empieza ahora a ver cuál es el verdadero propósito del tinglado que tendría a Duterte como principal mandadero. Se trata de invadir Filipinas para desmembrarla como ya ha ocurrido antes con la ex Yugoeslavia y con Afganistán y ocurre ahora en Irak, Libia, Siria, Palestina, Ucrania, Yemen; y se inicia en Dakar.

Cabe, en este sentido, recordar lo que para la geopolítica imperial de la alianza sionista tienen las islas filipinas ubicadas precisamente en el mar de China meridional donde el gobierno chino viene rellenando islas artificiales para el despegue y aterrizaje de sus aviones.

A los sionistas, acostumbrados a la maldad y al engaño, no les parece que estas islas vayan a servir para fines de investigación oceanográfica, pesca y rescate. Por ese mar no sólo transita un tercio del comercio marítimo mundial y es la vía que conecta a los países del sudeste asiático con el mundo, sino que el gobierno que controle sus islas y arrecifes de coral puede establecer bloqueos estratégicos en situaciones de conflicto.

El objetivo por tanto, no es “liberar” Filipinas de la amenaza terrorista del llamado Estado Islámico creado, armado y financiado por la alianza sionista. La mira está puesta en China. Para esto, controlar Filipinas a través de una guerra de desgaste y destrucción resulta clave. No sólo para ejercer predominio sobre el mar del sur de China, las islas Spratly, Paracelso, el arrecife Scaraborough, las grandes reservas de gas y petróleo y el 10% de las reservas pesqueras en el mundo, sino también para mantener controlados a los gobiernos y las bases militares que EEUU tiene en Vietnam, Taiwan, Malasia, la propia Filipinas y Brunei y manejar su alineamiento contra China.

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Transgenerismo y lobbys LGTB  

 

rubèn ramos

 

En el contexto de un debate internacional que advierte sobre las consecuencias del “transgenerismo”, el género, el feminismo y otras especies que confrontan naturaleza con “cultura”, biología con ideología y a las que la llamada “postmodernidad” no sólo les ha franqueado la puerta de acceso sino que les ha otorgado carta de ciudadanía, creo pertinente poner a disposición de los interesados el artículo “El transgenerismo es una histeria de masas similar a la pseudociencia de los años ochenta” del psiquiatra MD Richard B. Corradi.

Este artículo fue publicado por “Página Tranversal” hace unas semanas y en él su autor advierte: “A los transgénero, como miembros sin rostro de un grupo político con intereses específicos, no sólo se les está robando su distinción como individuos sino también su oportunidad de recibir un tratamiento eficaz… Se les arranca su identidad personal en la medida en que se convierten en peones de la amplia agenda LGTB. Esta agenda no tiene base científica y está orientada a crear una identidad colectiva mediante la victimización, en detrimento de la ayuda que necesitan las personas afectadas por un trastorno de la identidad de género”.

 

“En las identidades políticas, precisa Corradi, no hay individuos, solo masas amorfas de gente con una propiedad común y definitoria que pueda explotarse para un propósito político…Aportando líderes activistas y una causa ‘noble’, el movimiento LGTB ha conseguido un éxito enorme explotando las vulnerabilidades psicológicas de las personas que carecen de un sentido coherente de sí mismas…El éxito de la cruzada por los derechos transgénero, basada como está en el engaño cultural de negar la diferencia biológica entre los sexos, podría sugerir que no hay límites para un movimiento que tiene como objetivo redefinir la cultura y sus instituciones. Unirse a una fuerza tan poderosa puede ser una experiencia emocionante para alguien cuya identidad se define en buena medida por las personas y las causas con las que se identifica”.

 

El psiquiatra Corradi es profesor de Psiquiatría en la Facultad de Medicina de la Case Western Reserve University de Cleveland (Ohio, Estados Unidos). Aun cuando sus observaciones tienen como referente inmediato la realidad estadounidense pueden aplicarse a realidades distintas.

 

En lo que toca a  América del Sur, pienso en dos de estas realidades: Venezuela y Perú. En la primera con relación al programa “Congénero” que difunde Telesur y, en el Perú, con relación a la llamada “Reforma Trans” que estudiantes y profesores “de avanzada” de la Pontificia Universidad Católica del Perú tratan de imponer, produciéndose la polarización con la mayor autoridad de ese centro de estudios.

 

En el caso del programa “Congénero”, la oportunidad del artículo coincide con el actual debate ideológico y político que la convocatoria a la Constituyente en Venezuela está propiciando y puede servir para alertar sobre los peligros de sumarse al juego sedicioso de los lobbys LGTB tratándose de un medio como Telesur llamado a hacer pedagogía informativa.

Aquí el artículo:

“El transgenerismo es una histeria de masas similar a la pseudociencia de los años ochenta”

por Richard B. Corradi

Consideremos el notable fenómeno del transgenerismo. Un trastorno de identidad de género que afecta a un minúsculo número de estadounidenses se ha convertido en un objeto de controversia culturalmente polarizador. Su influencia -captando la atención pública y exigiendo cambios sociales- ha sido extraordinaria, desproporcionada en relación al número de personas insatisfechas con su género.

 

Mientras que la izquierda política ha hecho suya totalmente la agenda transgénero como un “derecho civil” al que sólo se oponen los intolerantes y las personas llenas de odio, mucha gente ve el movimiento como un ataque concertado contra los usos y costumbres tradicionales, un asalto indisimulable a las normas, las costumbres y la moralidad convencionales.

 

El fenómeno transgénero es claramente la punta de lanza del movimiento LGBT, al que ha dado un fuerte impulso la decisión del Tribunal Supremo sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo, que incluye en la definición de libertad el derecho de la gente a “definir y expresar su identidad”.

 

Para el movimiento LGBT esto incluye literalmente el derecho a decidir sobre el propio género, a exigir el derecho a un género alternativo (dado que el género es maleable, hay otras opciones además de hombre o mujer), a que la sociedad reconozca esa opción como un derecho civil, y en última instancia a ser aceptado como una forma de vida normal.

 

Sin embargo, vender el transgenerismo como una forma de vida normal puede ser difícil. Mientras que las personas sin prejuicios pueden estar de acuerdo en que los gays o las personas con confusión de género no deberían padecer discriminación, en general la gente no parece dispuesta a aceptar el género como un simple artificio social ni a asumir que la gente pueda tener el género que elija.

Estas controversias, que constituyen el fundamento conceptual del transgenerismo, chocan con la realidad: la diferencia biológica entre los sexos.
El contagio de un engaño de masas

 

El transgenerismo rechaza las leyes naturales de la biología y trastoca la naturaleza humana. (…) Como forma de engaño popular se caracteriza por una falsa creencia que no se apoya en ninguna evidencia científica o empírica y tienen una capacidad de contagio que supera al pensamiento racional e incluso al sentido común.

 

Esta tendencia demasiado humana a abandonar el juicio crítico individual y seguir la corriente de la masa lo facilitan enormemente los medios de comunicación social.

 

Lo más importante, sin embargo, es que recibe el imprimatur de los “expertos”. Quienes realmente deberían saber más se apuntan a la histeria. Así como los “profesionales de la salud mental” de hace una generación apoyaban los engaños sobre abuso infantil, e incluso participaban en la persecución de los injustamente acusados, del mismo modo han alimentado el fuego del engaño transgénero.

 

El movimiento transgénero recibió un gran impulso cuando la APA (The American Psychiatric Association) revisó su edición de 2013 del Diagnostic and Statistical Manual of Psychiatric Disorders (DMS-5), y eliminó el “trastorno de identidad de género” de la lista de “trastornos” psiquiátricos, reclasificándolo como “disforia de género”. Más que validar científicamente la agenda transgénero, la actuación de la APA fue una llamativa dimisión de la responsabilidad personal en beneficio de la corrección política.

 

A diferencia de las enfermedades médicas, los trastornos psiquiátricos carecen de marcadores biológicos diagnósticos: no hay datos físicos ni tests de laboratorio ni estudios de imágenes. Los diagnósticos psiquiátricos consisten en la comprobación de listas de síntomas determinados por el consenso científico. No debe sorprender que ese proceso sea exquisitamente reactivo a los vientos culturales y políticos dominantes. Ante la ausencia de marcadores biológicos que definan las enfermedades, son infinidad las enfermedades mentales y emocionales que pueden denominarse trastornos psiquiátricos.

 

Puede ser muy beneficioso para un movimiento activista movido por un interés cualquiera apuntarse el éxito de legitimar su causa como un trastorno mental, y también para una industria farmacéutica inclinada a recurrir a los fármacos psicotrópicos para tratar cualquier nueva enfermedad mental.

Activismo científico + Relativismo = Insensatez

 Sin embargo, el proceso trabaja en ambas direcciones. Los “trastornos” psiquiátricos van y vienen en respuesta a modas e intereses concretos. Para el movimiento de liberación sexual, la ventaja política consiste en eliminar trastornos ofensivos. En 1973 consiguieron que la APA, simplemente por votación de sus miembros, quitase la homosexualidad de su listado de trastornos.

Posteriormente, el movimiento se fusionó con el relativismo postmoderno, donde no hay valores universales o trascendentes, sólo convenciones sociales y culturales.

La doctrina, aplicada al género, afirma que el género -sexo masculino o femenino- es meramente una construcción social, no un hecho biológico, y está sujeto a cambios según el deseo de cada cual.

Las personas pueden ser del género que elijan como “género alternativo” o incluso quedarse fuera de todo el entramado de género.

Ésa fue la agenda que la APA asumió cuando quitó el “trastorno de identidad de género” del DSM-5. Sin embargo, más que simplemente eliminar el concepto de identidad de género, que oficialmente ya no es un trastorno, creó una nueva “clase diagnóstica” llamada “disforia de género”. Esto llevó aún más lejos el asalto al sentido común, pues ahora los psiquiatras, supuestos expertos en distinguir entre la fantasía y la realidad, ponen su sello de aprobación a la histeria transgénero.

Sólo los niños prelógicos y los adultos psicóticos creen en el pensamiento mágico, eso de que “basta con desearlo”.

Sin embargo, la “disforia de género” queda caracterizada como una “incongruencia de género”: el sentimiento de insatisfacción con el género “asignado” al nacimiento, y el deseo de tener otro género, convierten a uno en una persona diferente.

Reclamar la verdadera (“deseada”) identidad de género puede precisar cirugía de reasignación de sexo, un tratamiento aprobado por la APA para la “nueva clase diagnóstica” de la disforia de género.

El tortuoso vocabulario del DSM fabricado para catalogar el posible espectro de variaciones de género produciría risa si no fuese tan trágico.

El rechazo al diagnóstico impide el necesario tratamiento

 La tragedia, por supuesto, es que la gente que sufre por problemas de identidad no recibe la ayuda que necesita. La anorexia nerviosa es otro trastorno caracterizado por una distorsión de la imagen corporal. Sin embargo, en contraste con los transgénero (a quienes se ayuda representando un engaño a base de hormonas y “reasignación de sexo”), a las personas con una percepción enfermiza e irreal de sí mismas como obesas o gordas no se les impone una dieta de reducción de peso. Al revés: se diagnostica la anorexia como un trastorno psiquiátrico y se la trata apropiadamente con psicoterapia.

La anorexia y la “disforia de género” están entre las muchas manifestaciones de conflicto psicológico que pueden suceder durante las “crisis de identidad” de la adolescencia, un momento importante en el desarrollo en la formación de la identidad.

Es una época de rápidos cambios físicos y fuertes deseos sexuales. La confusión de género -el deseo de ser del sexo opuesto, o incluso de no tener ningún sexo (sin-género)- pueden ser simplemente una pausa temporal del joven mientras resuelve el conflicto entre la certeza y la seguridad de los vínculos parentales y las atractivas pero temibles urgencias de la autonomía y la sexualidad adultas.

El ascetismo -la renuncia a la sexualidad y a los placeres sensuales en general, convirtiéndose de hecho en asexuales y antihedonistas- es otro parapeto que usan los jóvenes. Es llamativamente similar a la disforia de género en su propósito de conseguir un alivio temporal en la confusión sobre la propia sexualidad emergente y la ansiedad por las exigencias de la edad adulta.

La gran mayoría de esos mecanismos de defensa son transitorios, y útiles cuando las tormentas de la adolescencia son más intensas, pero ya no son necesarios cuando surge una percepción estable de uno mismo. El más común es, quizá, la idealización adolescente de los famosos. Que muchas de esas figuras populares sean andróginas ilustra la naturaleza de estas identificaciones como una respuesta ante el conflicto sexual y de género.

Muy pocos jóvenes que hacen dietas severas se vuelven anoréxicos. No muchos adolescentes ascéticos se convierten en monjes de clausura. Por el contrario, jóvenes insatisfechos con su género reciben hormonas e incluso son sometidos a cirugía de reasignación de sexo. Un conflicto temporal del desarrollo es sometido a tratamientos en ocasiones irreversibles y que trastocan tu vida.

Reforzar el engaño hiere a las personas

 Aún más lamentable es la utilización de estos “tratamientos” en niños preadolescentes cuyo pensamiento pre-lógico difumina los límites entre la fantasía y la realidad. Los padres jóvenes preocupados por sus hijos necesitan el consejo de quienes conocen el desarrollo infantil normal. Por desgracia, a veces es difícil conseguir un buen consejo. Temerosos de ser vistos como “anticuados”, “ignorantes” o “intolerantes”, quienes deberían saber más no están dispuestos a confiar en su propio sentido común y en la sabiduría de generaciones.

Si una niña de cuatro años, temerosa de ser sustituida en el afecto de sus padres por un nuevo hermanito, proclama que es un chico, sus sensatos padres no comienzan a tratarla como si fuera un chico. No asumen que es transgénero. Por el contrario, la abrazan y le aseguran que ella es su preciosa hijita a quien tanto quieren. Los padres que permiten a los niños preadolescentes elegir si quieren ser chicos o chicas han dimitido de su papel como adultos racionales, y son ellos quienes necesitan ir al psiquiatra.

Sin duda, formar una identidad personal estable es un asunto complicado. En algunas personas se prolonga y nunca llegan a conseguirlo. Aunque la adolescencia y la edad adulta joven pueden ser una época fundamental para construir la propia identidad personal, ésta se ve sometida durante el ciclo vital a retos inevitables, así como a factores estresantes específicos de cada uno.

La edad madura es un momento desafiante para muchas personas. Los hombres y mujeres de edad mediana que se sienten insatisfechos con sus vidas pueden representar fantasías románticas irreales en un intento de rehacerse a sí mismos. A menudo esto conduce a la tragedia del divorcio y a la destrucción familiar. El movimiento transgénero ha animado la más irreal fantasía imaginable: que cambiando de sexo uno puede resolver lo que es siempre una insatisfacción multidimensional con uno mismo.

Por qué algunas personas quieren creer que son transgénero

Las características que definen la identidad personal son los elementos nucleares de la personalidad. Las personas con una imagen de sí mismas crónicamente inestable, baja autoestima y una enfermiza visión de sí mismas están pobremente equipados para lidiar con el estrés de la vida cotidiana. Este grupo constituye la mayor parte de quienes, autoidentificados como transgénero, se someten a un régimen de cambio de sexo total con tratamiento de hormonas y cirugía de “reasignación de sexo”.

Sin embargo, la mayor parte de quienes sufren de trastornos comunes de personalidad no focalizan en la insatisfacción de género la causa de su disfunción global y no consideran el cambio de sexo como un remedio. ¿Por qué entonces unas cuantas personas con un trastorno de identidad complejo y multidimensional deciden que su problema consiste en que se les ha “asignado” el sexo equivocado? La respuesta reside tanto en la naturaleza del trastorno de personalidad mismo, como en las poderosas influencias sociales, culturales y políticas.

Aportando líderes activistas y una causa “noble”, el movimiento LBGT ha conseguido un éxito enorme explotando las vulnerabilidades psicológicas de las personas que carecen de un sentido coherente de sí mismas. Alimentado con el éxito de la decisión del Tribunal Supremo sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo, el movimiento ha adquirido un aura de imbatibilidad.

El éxito de la cruzada por los derechos transgénero, basada como está en el engaño cultural de negar la diferencia biológica entre los sexos, podría sugerir que no hay límites para un movimiento que tiene como objetivo redefinir la cultura estadounidense y sus instituciones. Unirse a una fuerza tan poderosa puede ser una experiencia emocionante para alguien cuya identidad se define en buena medida por las personas y las causas con las que se identifica.

El transgenerismo es una política de identidad

 El movimiento transgénero ha hecho un uso inteligente de la poderosa fuerza de la identidad política. Es evidente que la identidad personal, el sentimiento global que uno tiene de sí mismo, no consiste en el género más que en la raza, la etnia, la religión o la clase. Esas son, sin embargo, las categorías sobre las que se construye la identidad política. Para ser políticamente eficaces, las políticas de identidad tienen que aglutinar personas en grupos que borran las identidades y características personales. En las identidades políticas no hay individuos, solo masas amorfas de gente con una propiedad común y definitoria que pueda explotarse para un propósito político.

Ese proceso explota las diferencias entre la gente (culturales, sociales, étnicas, religiosas) para fabricarse un electorado con los agraviados, los marginados y aquellos a quienes se conduce a creer que son marginados. Se les asegura que un grupo de interés compensará sus reclamaciones: normalmente, un partido político que se beneficia electoralmente de activarlos como grupo de víctimas. Por definición, los victimizados tienen que tener victimizadores, a quienes la comunidad de los agraviados denigra como opresores.

Esta amarga fórmula de polarización sitúa a los “transgénero” como un conjunto amorfo de personas odiosamente oprimidas. No se distingue entre los grupos enormemente dispares de “disforia de género”. Como hemos descrito, abarcan desde expresiones transitorias de “incongruencia” de género que tienen lugar en el proceso de desarrollo normal, a los problemas más profundamente arraigados de identidad personal que son sintomáticos de trastornos de la personalidad.

 

Irónicamente, a los individuos se les roba su identidad personal y se les convierte en miembros anónimos de la comunidad de identidad de género: los “transgénero”. En vez del asesoramiento individual y la psicoterapia personalizada que deberían recibir quienes alcanzan un determinado nivel de angustia, el remedio es “de talla única”. Una persona transgénero puede convertirse en cualquier género que desee, o no tener ningún género. Pueden denominarse a sí mismos con cualquier nombre que elijan, tomar hormonas y “reasignar” su sexo quirúrgicamente. Todo esto, con el apoyo crédulo de personas e instituciones que han sucumbido al contagio del delirio cultural.

A los individuos se les arranca su identidad personal en la medida en que se convierten en peones de la amplia agenda LGBT. Como han conseguido ganar poder judicial y político, los objetivos LGBT no parecen contentarse con menos que con una total aceptación pública de cualquier variedad de expresión sexual que elijan, y tolerancia cero para el disidente. El transgenerismo es la vanguardia de la actual ofensiva. La amarga lucha social que ha suscitado indica lo lejos que llegará el movimiento para destruir a la oposición.

Demonizar a la oposición

 ¿Quiénes son la oposición? Fieles a la política de identidades, la caracterizan como una multitud de intolerantes llenos de odio que niegan a los transgénero sus derechos humanos básicos. No puede haber otra explicación si alguien cree que el transgenerismo desafía tanto la razón como las leyes de la biología.

Los demonizados, por supuesto, son quienes tienen una fe religiosa. Buena parte del mundo occidental ha sido secularizado y convertido en anti-religioso, pero todavía queda en Estados Unidos una capa fuerte de creencia religiosa. A pesar de estar fundamentados en un sistema de valores judeocristiano que tiene milenios, los partidarios de un código de moralidad sexual que difiera de la agenda LGBT de liberación sexual son vistos como el último bastión de la oposición. Consecuentemente, la expresión de creencias religiosas sinceramente creídas es atacada como incitadora al odio e intolerante. Los creyentes son objeto de burla como catetos y paletos poco sofisticados, aferrándose desesperadamente a sus armas y a su religión mientras resisten al triunfo inevitable de la modernidad racional.

Los grandes medios de comunicación progresistas figuran a la cabeza de las instituciones que caminan de la mano con las tácticas divisorias de las políticas de identidad. Los aduladores relatos de anécdotas y los testimonios individuales de personas que se han practicado cirugía de cambio de sexo aparecen en reportajes de medios serviles que apoyan y animan la agenda transgénero. Se elogia especialmente a los famosos transgénero, y se cumple a rajatabla la norma de aplicar a cada cual el pronombre de género que prefiera.

Cualquier oposición religiosa o moral al movimiento es caracterizada como incitadora al odio y discriminatoria. En ningún lado se refleja el testimonio de desilusión y depresión de quienes han lamentado haberse operado. Al prescindir de evidencias clínicas e investigaciones convincentes que apoyan la idea (de sentido común) de que la cirugía no es el tratamiento adecuado para un trastorno psicológico, la profesión psiquiátrica es ciertamente más culpable (aunque uno se pregunta qué fue de los reportajes responsables y de la honrosa tradición del periodismo de investigación).

 La Larga Marcha a través de las instituciones

 A la vez que los medios de comunicación, la izquierda política ha abrazado calurosamente la finalidad evidente del movimiento LGBT de rehacer el tejido social y las tradiciones culturales de la vida estadounidense y reconstruir la sociedad para satisfacer sus demandas. No parece haber límite en los esfuerzos por silenciar a los disidentes. Los creyentes religiosos están siendo demonizados, y muchos temen que incluso la libertad del púlpito resulte amenazada. No se duda en utilizar los tribunales para imponer la voluntad de una exigua minoría sobre la población general, incluso al extremo de cambiar las costumbres de toda la nación sobre el uso del cuarto de baño.

Las objeciones de la mayoría, incluso si se basan en la privacidad o en proteger a los niños de la exposición prematura a cuestiones sexuales, son sencillamente ignoradas. Muchas de nuestras instituciones académicas de élite se emplean a fondo en alterar nuestro lenguaje elemental, promocionando el uso de los numerosos neologismos inventados para etiquetar las nuevas variedades de género.

La decisión del gobierno federal de permitir a las personas transgénero participar abiertamente en los Ejércitos, a las mujeres servir en tareas de combate, y con el tiempo tener unos militares totalmente integrados sexualmente, ilustra hasta qué punto ha triunfado la corrección política. Que hombres y mujeres en el intenso e íntimo contacto que implica el servicio militar pueda convertirse en una fuerza de combate altamente eficaz, en un grupo formado no por hombres y mujeres sino por soldados genéricos, probaría que el género es simplemente una creación. También refutaría las leyes de la naturaleza humana. El delirio consiste precisamente en creer que el hombre y la mujer no se comportarán según su biología.

 

Está por ver qué efecto tendrá en nuestra sociedad y en sus instituciones, incluyendo las militares, el delirio transgénero. Por el contrario, la influencia destructiva de las políticas de identidad es inmediata y muy personal para los transgénero. Como miembros sin rostro de un grupo político con intereses específicos, no sólo se les está robando su distinción como individuos sino también su oportunidad de recibir un tratamiento eficaz.

 

Las vicisitudes de la vida -conflictos del desarrollo, factores estresantes en el ciclo vital, trastornos de personalidad-, que en ellos se expresan en forma de insatisfacción o confusión de género, son los mismos que pueden desafiar el sentimiento de seguridad en uno mismo que pueda tener cualquiera y causarle estrés emocional. De hecho, ese estrés es lo que con mayor frecuencia hace que la gente acuda a la consulta del psiquiatra y a los psicólogos clínicos. La gente etiquetada como “transgénero” o “disforia de género” no merecen menos asesoramiento psicológico individual ni menos consejo personalizado o psicoterapia.

 

Según enseña la historia, los delirios populares contagiosos que niegan el sentido común y la realidad siguen su curso hasta morir. Ese será probablemente el destino de la causa transgénero. Pero antes de que se derrumbe por su propio peso, mucha gente sufrirá un daño irreparable.

 

 

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Geopolítica del judeo-sionismo: La intermediación mediática

rubèn ramos

El pasado 02 de junio Página Transversal publicó un artículo  con el título de Geopolítica de la Iglesia Católica que usted puede leer en el enlace adjunto. Este artículo concluye afirmando:

 

“Todos los problemas a los que la Iglesia de Roma se enfrenta hoy en día en las diferentes partes del mundo, hay dos formas de abordarlos. La primera es continuar en la batalla por el dominio del mundo, insistiendo en la primacía del catolicismo en lugar de otras denominaciones cristianas. Esto sólo agravará las posiciones del cristianismo frente al secularismo y otras religiones. El cristianismo se convertirá en la Fe de una minoría y la misión escatológica de la evangelización que está impulsando el proselitismo católico no se cumplirá. La segunda forma es abrazar una visión pan-cristiana más ecuménica, que puede ser mucho más fácil frente a la islamización agresiva y la más insidiosa secularización. La Iglesia Católica debe cambiar su estrategia hacia otros cristianos, si quiere salvar el cristianismo”.

 

Respecto del contenido de todo el artículo, estas son mis acotaciones:

 

UNO, actualmente no existe Iberoamérica. Esta es una reminiscencia colonialista y eurocentrista que hay que desterrar en favor de la historia y el respeto a la tradición e identidad de los pueblos de Latinoamérica y el Caribe.

 

DOS, “La posición de la Iglesia” no está sólo en los corazones de la gente de Latinoamérica y del Caribe (ALC), sino en sus cerebros. Ello debido a ese precario e incipiente “capital cultural” que tiene más de las dos terceras partes de su población. Esto, debido a las condiciones de pobreza en las que sobrevive. Consecuencia del colonialismo impuesto por la masonería judía desde la caída de las civilizaciones azteca, maya e Inca. Los “Estados” republicanos de ALC no cambiaron nada con el advenimiento de la llamada “Independencia” del siglo XIX. Esta no fue más que la continuidad del imperialismo masónico-judío revestido de “igualdad, libertad y fraternidad”. Inglaterra, primero, Estados Unidos después y ahora la alianza masónico-sionista euro-estadounidense-israelí, consustanciada con la Iglesia católico-masónica, han perpetuado su hegemonía geopolítica en esta parte del mundo. El poder alienante de las Iglesias, católica o protestante han sido y son instrumentos insustituibles para asegurar esa hegemonía. Ahora tienen en los “activismos” de género, feminista y LGTB a sus primeros aliados. No es gratuito, por eso, que el actual Papa Iluminati y masón esté haciendo declaraciones que favorecen la extensión de estas deformaciones. Las mismas  que, en nombre de la post-modernidad, pretenden sustituir lo biológico por lo ideológico, lo natural por lo supuestamente “cultural”.

 

TRES, el apartado sobre Oriente Medio y el Norte de África “sugiere” que esta sería “una tierra sólo de mártires” debido al control total del Islam que estaría “eliminando a los cristianos”. La limpia de cristianos coptos, ortodoxos y de otras especies, no son obra del Islam sino de los mercenarios que la alianza sionista más el wahabismo saudí alimentan y arman para alcanzar el “nuevo orden mundial” y el mito de un solo gobierno y una sola religión global. Al parecer la islamofobia también ha podido contagiar a un medio como Página Transveral.

 

CUATRO, tanto en lo que toca a América latina y el Caribe como a África, Oriente y Asia, lo deseable es que más temprano que tarde desaparezcan del referente simbólico y social de estas regiones y de sus poblaciones, las iglesias cristianas de cualquier pelaje que no integran la “tradición” cultural de sus identidades. Lo que debe preocuparnos es cualquier intento mediático que pretenda argüir en pro de la permanencia de las iglesias (católica o protestante). Éstas cimentan las perversiones y taras a las que son ajenas el Islam o las diversas formas de religiosidad estigmatizadas como “paganas”. Poco importa, en este sentido, el disfraz de supuestos “ecumenismos” cuando en verdad de lo que se trata es de sumarse al enfrentamiento contra el Islam a favor del judeo-sionismo que procuran el Vaticano y la alianza euro-estadounidense-israelí-saudí.

 

 

Origen: Algunas observaciones sobre la geopolítica de la Iglesia Católica

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Diputado sedicioso de Voluntad Popular inventa masacre en Venezuela

Sedición en Venezuela es atizada por redes sociales. Entérese quiénes y cómo lo hacen. Forma parte de la acción destructora del país. Y es que a los maniáticos del terror no les importa ni territorio, ni patria. Su único interés está en los dólares que reciben de su amo sionista estadounidense y la promesa de irse a vivir en Miami a donde tienen a su familia bien asegurada. Mientras tanto, hay que extender el “shock” para que los ingenuos caigan en el luego del caos. Todo ya fue ensayado en Yugoeslavia, Afganistán, Irak, Libia, Ucrania, Egipto, Turquía,  Siria, Palestina. También en Chile, Argentina, Nicaragua, El Salvador, Panamá y paro de contar. Juzgue usted.(ar)

La noche del miércoles miles de usuarios de las redes sociales se mantuvieron en vilo por la información que publicó un diputado opositor sobre la muerte de casi 20 civiles a manos de los cuerpos de seguridad.

Origen: Los tuits del diputado que inventó una masacre en Venezuela

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Tercera Posición Justicialista y Cuarta Teoría Política  

 

rubèn ramos

 A propósito de un artículo de Jorge Cuello titulado “La Tercera Posición de Perón en la era de la Cuarta Teoría Política de Dugin”.

 Carlos Delgado, el ideólogo de la Revolución de Octubre en el Perú, liderado por Juan Velasco, alguna vez diría refiriéndose a los que se autodefinen como “modestos”: “un exceso de modestia supone un exceso de presuntuosidad”. Lo traigo a colación a propósito del artículo que adjunto y sobre el que haré algunas precisiones.

 

Empezaré diciendo que no sé si la frase de Carlos Delgado era suya o la habría leído en alguna de las fuentes que le sirvieron para dar coherencia a la única “Tercera Posición” dentro de la teoría política del siglo XX para el caso de América latina. Permanece vigente y está condensada en un libro cuya lectura recomiendo al señor Cuello para ilustrar su “modesto entender”. Se titula Velasco: El pensamiento vivo de la Revolución ISBN 978-980-12-3923-9. Ha sido publicado igualmente por editorial académica española y en cualquiera de sus ediciones se puede bajar de internet en formato pdf.

 

Ahora mis comentarios.

 

  1. El señor Cuello debería revisar la historia de las ideologías políticas. Una breve síntesis de éstas forma parte de los escritos y entrevistas de Alexander Dugin. Esto le servirá para superar su lamentable desinformación al respecto pero, además, para entender que el señor Perón andaba igualmente perdido en cuanto a historia política se refiere. Posiblemente por esto, como dice el señor Cuello, Perón pensaba que “la cristalización cabal de una nueva filosofía política auténticamente argentina podía sustentarse en “las vivencias de su paso por los cuarteles de la Patria y la inspiración y guía espiritual de la Doctrina de Jesús Cristo”. (Y esto, que él se declaraba anticlerical).

 

  1. El señor Cuello no sólo es “modesto” sino que demuestra una total ignorancia en cuestión de política e historia. Y por eso su atrevimiento al “advertir” que lo dicho por Perón “es vital para la Cuarta Teoría Política de Dugin”. ¿Olvidó que Perón concretó la mayor traición al pueblo argentino al usurpar el gobierno a su correligionario Cámpora? Tal vez. Lo que sí está claro es que sabe muy poco o nada de la 4TP de Alexander Dugin.

 

  1. Su ignorancia le hace pensar que “Argentina y las naciones de América nacieron a la vida política independiente en la modernidad, y por tanto como un Estado Nacional”. Ni tal independencia ni tal Estado nacional, señor Cuello. Estas son ficciones de una historia que le hicieron creer cuando era niño y que lamentablemente usted aún no ha superado.

 

  1. La “Tercera Posición Justicialista” que usted irresponsablemente dice que “atañe a las naciones y es propicia para Argentina y su hinterland Sudamericano”, es otra ficción. En todo caso, la pretendida Tercera Posición Justicialista es hoy un cadáver que tuvo a Juan Domingo Perón como su enterrador. Si perteneció a la modernidad, lo hizo como parte del fascismo que alimentó y abrió paso a las dictaduras militares y cívico- militares en Argentina.

 

  1. El “evolucionismo” que según usted serviría de sustento a la supuesta “Tercera Posición Justicialista”, no sólo pertenece a la protohistoria del pensamiento político sino que es hoy, en la concepción de la 4TP del señor Dugin, un sustento descartado. El supuesto progreso lineal de la historia que fue igualmente impuesto por la “doctrina de Jesús Cristo” y sus iglesias paulina y protestante ha sido, hace mucho rato, puesto en cuestión. La tesis política del M3 en el Perú ni siquiera lo tuvo en cuenta. La historia no es lineal señor Cuello. Menos la política, ni la filosofía.

 

  1. En lo que se refiere a la 4TP de Dugin repito que el señor Cuello ha hecho una lectura incompleta de sus planteamientos. Un concepto clave para entender la 4TP es el de Multipolaridad en el contexto Geopolítico actual. Usted entra por los vericuetos que evidencian su filiación pro occidental e insinúa, temerariamente, en dicha teoría, una vocación imperial. La 4TP no pretende ningún imperialismo señor Cuello. A no ser el que implique la construcción civilizatoria de lo que les es propio a los rusos.

 

  1. Es falaz y a-histórico contraponer la 4TP con la supuesta Tercera Posición de Perón diciendo que ésta es para América, en tanto la primera lo es para Euroasia. La 4TP es una construcción en proceso que empieza por el rechazo a los instrumentos conque la Ilustración y la modernidad lograron imponer sobre la tradición, la identidad y la historia: la democracia liberal, el progreso, la individualidad, el egoísmo, el voto, el consumismo. Este mismo rechazo no aparece en el Justicialismo. Sí forma parte del pensamiento y la teoría del Movimiento 3 de Octubre que orientó el proceso de cambios en el Perú entre 1968-75 dentro de una clara concepción económica y política: construir una democracia social de participación plena apoyada en una economía prioritariamente autogestionaria y de propiedad social. No abundaré en esto porque no es el propósito de esta nota.

 

  1. Terminaré diciendo que usted confunde todo porque no ha podido aún despojarse de su eurocentrismo. Esto queda de manifiesto cuando dice que lo que tienen que hacerse en América es “organizar el espacio común civilizatorio hispano y virreinal” tal cual lo señala un tal Alberto Buela que usted menciona.

 

  1. Usted además es un marxófobo visceral. Lo corrobora cuando dice, “la Tercera Posición de Perón y la Cuarta Teoría Política de Dugin no se excluyen, sino convergen en la creación de sistemas políticos-culturales que superen definitivamente tanto al marxismo en todas sus variantes, incluida el pérfido progresismo, y al liberalismo en todas sus manifestaciones”. La 4TP no cuestiona el marxismo. Tampoco a Gramsci como usted sí lo hace. Las ideas señor Cuello no tienen espacio ni tiempo una vez puestas en circulación tal ocurrió y ocurre con las de Gramsci.

 

  1. Del artículo del señor Cuello bien podría decirse que tiene más dislates que palabras.

 

 

 

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